Sostener un desempeño alto está relacionado con la capacidad de aprender a realizar pausas intencionadas durante el día, semana, mes y el año para poder observar la realidad con más objetividad y realizar los ajustes necesarios en el menor tiempo posible.
Pausar y observar son dos cosas diferentes y ambas son necesarias para que puedas comprender mejor lo que está aconteciendo a tu alrededor y lo puedas entender, aprender, controlar e introducir pequeñas mejoras a esos procesos o sistemas.
Si quieres posicionarte mejor para comprender lo que ocurre a tu alrededor, desarrollar ambas capacidades te ayudarán a elevar la calidad de tu desempeño.
En el mundo globalizado de hoy donde hay demasiada información disponible que reclama tu atención de inmediato, provoca que la atención se vea secuestrada por el diseño de la tecnología y aplicaciones que están creadas para atraer tu atención a través de infinitas notificaciones.
Otra variable que he identificado con mis clientes corporativos es que cuando miran su agenda, la encuentran completamente llena de reuniones y tareas donde les queda muy poco tiempo disponible para poder introducir pausas, observar, pensar, consultar y tomar decisiones que les ayude a introducir mejoras rápidas a sus sistemas o procesos.
Pausar
Es una capacidad que te permite parar, observar, pensar, reflexionar, aprender y enfocarte. Al frenar, permites a tu mente reposar, recargarse, enfocarse, descansar y disminuye la sensación de agotamiento, estrés y ansiedad.
Parar es una lucha consciente para ganar sosiego, aprender y tranquilizarse.
Hacer pausas intencionadas es un acto consciente que requieres practicar consistentemente y que te ayudará a dedicar un tiempo especifico a observar, reflexionar y aprender. Sin la pausa te será muy difícil sostener una mejora continua en tu trabajo.
La atención y el desempeño.
Una de las capacidades más relevantes que necesitas desarrollar, fortalecer y cuidar es tu atención.
Hay una idea generalizada que necesitamos estar atentos a múltiples eventos simultáneamente. Los avances científicos recientes apuntan a la velocidad, datos, aprovechamiento del tiempo y la competitividad.
Esta idea arriba expuesta es fuente de cambios importantes en el cerebro que da origen a un creciente número de trastornos mentales; como:
- Ansiedad.
- Depresión.
- Cansancio crónico.
- Insomnio.
- Irritabilidad.
- Impaciencia.
Estos son algunos de los síntomas causados cuando la atención es secuestrada por acontecimientos externos que demandan tu atención inmediata. Se les conocen como “secuestradores de la atención” y ademas, son causas también de una disminución acelerada de tu pila de energía.
Los síntomas arriba señalados también afectan tu calidad de desempeño. Si no cuidas de gestionar mejor tu atención y tu pila de energía, observarás que tu calidad de desempeño disminuirá considerablemente.
La atención.
Atender supone también desatender. El cerebro decide poner su enfoque en algo y al mismo tiempo decide no atender otros estímulos. El cerebro pone su atención en lo que le interesa de aquello que no y así define su realidad.
La atención es importante en los procesos cognitivos. Es la encargada de procesar la información, pensar lógicamente, seleccionar, identificar, enfocarse, priorizar, iniciar y sostener esfuerzos mentales necesarios que son relevantes en el trabajo o en la creación de cualquier actividad.
La atención está íntimamente ligada a la experiencia, como conectamos con la realidad y como nos influye. Lo que genera cierto interés a los sentidos y la mente, es lo que estimula la atención.
La atención es como un foco donde la mente toma posesión de algo que escoge entre todo lo que existe en la realidad. Ese interés, motivación y voluntad es lo que pone luz, perspectiva de aquello que atrae a tus sentidos.
La atención es la capacidad que tienes de:
- Observar.
- Pensar.
- Reflexionar.
- Atender.
- Contemplar.
- Interés por algo de tu entorno.
La atención es clave para los procesos de aprendizaje, la educación, pensamiento, reflexión, meditación, descanso, para la relación con las personas y la empatía, conectar con lo profundo y relevante.
La atención es clave para encontrar respuestas a problemas complejos, gestionar adecuadamente la información, tomar buenas decisiones, elegir basado en hechos concretos. También nos ayude a ser curiosos y asombrarnos.
Cuando la atención está secuestrada, pierdes la capacidad de gestionar correctamente los impulsos, emociones; tienes dificultad para mirar a largo plazo, pensar de forma lógica, formular estrategias, objetivos y planes.
Resumen.
Hacer pausas y fortalecer la atención son claves en tu proceso de mejorar tu desempeño. Ambas te ayudarán a entender mejor lo que te sucede y podrás observar la realidad con más objetividad.
Pausar es un acto intencionado que te ayudará a observar, reflexionar, aprender y mejorar.
Atención es el acto de poner tus recursos mentales en una sola cosa que sea de tu interés y elegir no poner atención en otras cosas.
Observar la realidad con más objetividad es esencial en tu viaje de convertirte en una mejor versión de ti profesionalmente. Sin una objetiva mirada a la situación, difícilmente podrás crear un momentum de mejora continua y excelencia operativa.